.

patrono

SAN IGNACIO DE LOYOLA

Fundador de la Compañía de Jesús – Capitán de Ingenieros del Ejército Español
Patrono del Arma de Ingenieros del Ejército Argentino
(1491 – 1556)

Don IÑIGO LOPEZ DE RECALDE nació en 1491 en el Castillo de Loyola, en el valle de Aspeitia, provincia vasca de Guipuzcoa a orillas del Mar Cantábrico en la península Ibérica. Sus padres nobles de abolengo, Beltrán Yáñez de Oñaz y Loyola y doña Mariana Sáez de Licona, le proporcionaron una cuidada educación del espíritu basada en la fe y piedad cristiana que junto con el honor caballeresco formaban su más preciado blasón.
Se destacó en el sitio de Pamplona por sus cualidades militares, evitando una capitulación prematura, ejecutando trabajos de organización y fortificando las defensas de la ciudadela.
Durante la convalecencia de las graves heridas recibidas en esa heroica gesta, no habiendo libros de caballería, se dedicó a leer una “Vida de Cristo” del Cartujano Ludolfo y una “Leyenda de los Santos” de Jacobo Varezza produciéndole en su alma una transformación que le abrió horizontes desconocidos, provocándole la irrevocable determinación de servir a Dios.
En el santuario de nuestra Señora de Montserrat entregó la espada en el altar de María en señal de conversión en Soldado de Dios y bajando de la montaña dio principio a su vida de penitente. Fue una comunión terminante, integral y definitiva.
La verdadera victoria la encontró en la paz interior y en el entendimiento de los profundos misterios de la fe.

En 1523 visitó Tierra Santa, iniciando a su regreso estudios filosóficos y teológicos en Alcalá y Salamanca, siendo perseguido, se radica transitoriamente en París donde logra interesar profundamente de sus mismos ideales a otros condiscípulos como Pedro Fabro, Francisco Javier, etc, los que habrían de ser parte de los 10 primeros hombres que integrarían la Compañía de Jesús antes que ésta se formara como Institución.
Fruto de ese período de gracia es el “Libro de Ejercicios Espirituales”, que con lógica y método conforman los principios del Evangelio.
El Papa Paulo III aprobó la creación de esta nueva orden el 27 de septiembre de 1540 siendo designado, Ignacio, Superior General de la Orden dirigiéndola durante 15 años.
En la organización de la Compañía y en toda su acción se trasluce la influencia militar, por ello se evidencia el predomino de obediencia consciente y voluntaria; respeto y disciplina ciega al Servicio de Dios.
San Ignacio de Loyola demostró una gran capacidad intelectual y de razonamiento, sentido del deber, constancia, firmeza, voluntad y prudencia. Denotó valentía, esfuerzo, sacrificio, devoción, sencillez y amor al prójimo.
El 31 de julio de 1556 llega el momento del adiós a la vida terrena quedando para nosotros esas excelentes cualidades personales y grandiosas iniciativas, perfeccionadas hasta el heroísmo, merced al esfuerzo personal y a los impulsos de la gracia.
En 1609 es beatificado y canonizado en 1622.
Debemos recordar la extraordinaria acción desarrollada por los Jesuitas en América y particularmente en el noreste de nuestro territorio donde ejercieron una noble y sacrificada tarea de cristianización y civilización dejando como testimonio tangible de sus obras de ingeniería la construcción de caminos, puentes, diques e instalaciones de todo tipo.
Los registros históricos de nuestra emancipación destacan con grandeza a los herederos de San Ignacio que contribuyeron con su acción a plasmar la identidad de nuestra Patria.
El 14 de junio de 1960, el SECRETARIO DE ESTADO DE GUERRA, a propuesta de la INSPECCIÓN DE INGENIEROS (SECRETARÍA DE GUERRA – Expte 165/60) resolvió designar Patrono del Arma de Ingenieros a San Ignacio DE LOYOLA (BMP Nro 3159, del año 1960).
Algunas de las consideraciones que materializaron tal determinación fueron las siguientes:

• “Que se trata de un Santo mundialmente venerado, que en su juventud fue militar, alcanzando el grado de Capitán y habiendo intervenido en la dirección de trabajos de organización y reforzamiento de fortaleza”.
• “Que es el fundador de la Compañía de Jesús cuya actividad preponderante fue la construcción de obras de ingeniería en vasta escala durante la colonización americana que son hoy reliquias argentinas”.